Cada cuatro años Madrid se enfrenta a un posible cambio en el rumbo político de la ciudad. Los negocios locales, tanto la ciudad como la comunidad se ven afectados por estos cambios.

Hay partidos con puntos de vista muy dispares sobre cómo se debe tratar a los negocios locales. La política siempre termina afectando al discurrir de nuestras vidas. Aunque directamente la política no crea empleos, sí modifica las reglas de juego con las que las empresas de Madrid se deben enfrentar.

El último episodio lo hemos vivido hace poco, cuando en la capital madrileña se ha votado subir los impuestos a los negocios, en esta ocasión mediante el impuesto del IBI. El nuevo gobierno local de Carmona tenía la intención de elevar el IBI a ciertos negocios. Sin embargo toda la oposición en bloque a votado por la medida contraria. No sólo no se verá elevado el impuesto, sino que han obligado al gobierno a rebajar el IBI para esto negocios.

Desde luego las cosas no han salido como la alcaldesa tenía planeado. Ha sido todo un revés por parte de la oposición. Y es un claro ejemplo del diferente tratamiento hacia las empresas locales que tienen el gobierno de la ciudad de Madrid y el resto de partidos de la oposición.

¿Porqué no se ha votado por subir el impuesto a las empresas locales? Cada partido tendrá su forma de explicar la decisión tomada. Lo que está claro es que subir los impuestos a las empresas se traduce en hacer la ciudad menos atractiva para empresarios y nuevos negocios. Al fin y al cabo en un mundo globalizado las ciudades compiten entre si para atraer a las empresas y lograr que se instalen dentro de su municipio. ¿Porqué?

En primer lugar por la creación de empleo. Es evidente, o debería serlo, que a mayor número de empresas, menor tasa de paro. Y con una tasa de paro menor, los salarios tienden a subir. Cuantas más empresas existan en Madrid, mayor será la cantidad de puestos de trabajo creados y a disposición de los ciudadanos. Esto no es un tema menor, uno de los requisitos básicos para la supervivencia y felicidad de los madrileños es disponer de ingresos suficientes para tratar de llevar una vida plena.

El siguiente paso, es la subida de salarios. Cuando hay un gran número de desempleados, los salarios bajan. Es lógico, ya que el empresario que necesita cubrir un puesto de trabajo encontrará muchas personas compitiendo entre sí por ese empleo. El mismo efecto se produce a la inversa. Si la tasa de paro es baja, al empresario madrileño le costará encontrar un trabajador con las cualidades deseadas, y tendrá que elevar su oferta. La ley de la demanda y la oferta también se deja notar en la negociación salarial.

El gobierno de Carmena no tenía como prioridad mantener un nivel de impuestos bajos para seguir resultando una opción atractiva para las empresas. Su enfoque es diferente, y prefieren cargar parte importante de los impuestos a las empresas. A corto plazo puede resultar una opción válida, pero no conviene perder de vista el efecto a medio plazo sobre los ciudadanos. Las empresas no son el enemigo. Al revés, las empresas de Madrid son importantísimas para el buen funcionamiento de la economía en la capital.

Ya sean pequeñas pymes, empresas familiares o grandes superficies, todas son creadoras de empleo y de economía. Otra cuestión a tener en cuenta es que impuestos más altos no significan mayor recaudación. La clase política parece que todavía no aprende ciertas lecciones. Podemos subir impuestos en Madrid, pero entonces cierto número de empresas se irán a otros municipios. A menor número de empresas, menos recaudación.

Es preferible que Madrid tenga una menor tasa de impuestos. Esto se traducirá en que más número de empresas pagarán sus impuestos en Madrid y más empresas instaladas en la ciudad contribuirán a reducir la terrible tasa de paro que se sufre tanto en la capital madrileña como en el resto del país.

¿A qué tipo de empresas afecta?

La subida de impuestos planteada por la alcaldía de Madrid estaba destinada a las grandes superficies. Sin embargo, la mentalidad con que se afrontan los problemas financieros del ayuntamiento y el trato a las empresas no afectará únicamente a grandes superficies. EL tejido empresarial madrileño es muy amplio, desde empresas de servicios de fontanería o desatrancos, hasta startups y empresas orientadas al comercio electrónico.

Para estas últimas es vital mantener la ciudad de Madrid como un destino atractivo. Las empresas online o basadas en internet tienen una especial facilidad para fundarse en otras ciudades, o bien trasladar su sede social fuera de Madrid. Las grandes superficies o empresas de servicio como el mencionado ejemplo de la empresa de desatascos lo tienen más complicado, pero sí se ven afectadas por las políticas locales madrileñas.

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